Con motivo de cumplirse cuarenta años de la triste “noche de los bastones largos“, el Profesor Jorge Aguirre, docente e impulsor de las carreras de ciencias de la computación de la UNRC, ha escrito un excelente artÃculo que ha sido aprobado por el Consejo Directivo de la Facultad de Cs. Exactas, Fco-Qcas. y Naturales de dicha Universidad.
El “profe” Aguirre es, además de un gran conocedor del sistema universitario y de su historia, un incansable luchador por la educación pública y de alto nivel en la Argentina.
Vale la pena revisar la historia, como se ha dicho muchas veces, para no volver a repetirla.
A cuarenta años de un gran retroceso de la Universidad Argentina: la
Noche de los Bastones Largos
Por Jorge Aguirre
Introducción
En 1966 el
sistema universitario argentino vivÃa un acelerado proceso de desarrollo,
investigadores argentinos se formaban en el exterior y luego regresaban
a sus grupos de investigación, dos universidades habÃan desarrollado
prototipos de computadoras, la cantidad de publicaciones argentinas
en medios internacionales crecÃa rápidamente, se habÃan inaugurado
los primeros edificios la Ciudad Universitaria de la UBA y la universidad
realizaba importantes transferencias a variados sectores productivos
y de gestión. Sin embargo la noche del 29 de Julio de 1966, luego llamada
Noche de los Bastones Largos, la dictadura de OnganÃa intervino
a todas las universidades nacionales y, sin comunicación previa de
la intervención a las autoridades, su policÃa desalojó a bastonazos
la cede de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos
de Aires. Fueron golpeados autoridades, profesores (incluso un visitante
estadounidense) y alumnos. La indignación provocó una renuncia masiva
de destacados docentes e investigadores y ese floreciente perÃodo de
la Universidad Argentina quedó trunco. Aquà se resumen los antecedentes,
las causas y las consecuencias de este aciago suceso, que aún se proyectan
sobre la situación académica actual.
Antecedentes
Al comenzar
el siglo XX el sistema universitario argentino estaba conformado por
la Universidad de Córdoba, una de las más viejas de la colonia y la
Universidad de Buenos Aires. Por esa época, se incorpora la Universidad
de La Plata, que tuvo un importante desarrollo en Ciencias Exactas a
partir de la incorporación de varios destacados cientÃficos alemanes.
Las universidades habÃan pasado de depender de la Iglesia a depender
del gobierno, que decidÃa las designaciones de profesores y las cuestiones
académicas fundamentales. Su organización respondÃa a la ideologÃa
imperante que las veÃa destinadas a formar la reducida elite dominante
de un paÃs agro exportador.
En 1918, durante
el gobierno de Hipólito Yrigoyen, en la ciudad de Córdoba nació un
importante movimiento estudiantil, que en contraposición a esa ideologÃa,
veÃa a la Universidad como promotora de progreso y cambio social y
propiciaba importantes modificaciones en la estructura universitaria.
Este movimiento adquirió el nombre de “Reforma Universitaria�.
Los cambios deseados se basaban en los siguientes principios básicos:
a) la autonomÃa de las universidades del poder polÃtico; b) El gobierno
de las mismas por órganos integrados por representantes de tres claustros:
el de docentes, el de graduados y el de estudiantes; c) La provisión
periódica de los cargos docentes mediante concursos públicos; d) La
libertad de cátedra, que daba total libertad de pensamiento y difusión
a los que ganaran la titularidad de una cátedra, permitiendo la coexistencia
de cátedras paralelas con distintas orientaciones ideológicas o académicas;
e) La asignación por parte del estado de presupuestos que permitieran
el adecuado funcionamiento universitario. Luego de una larga huelga
y gran movilización que se extendió a otras universidades. los estudiantes
lograron la promulgación la “ley de Reforma Universitaria� que
consagra los principios enunciados.
La Reforma
Universitaria -que en cierta forma anticipó el mayo francés del 68-
dio a las universidades argentinas una estructura sumamente moderna
que permitió su desarrollo e integró a todos los sectores universitarios
en la responsabilidad de su conducción.
Las guerras
que devastaron Europa del 36 al 45, HabÃan enriquecido las universidades
argentinas con la incorporación de importantes cientÃficos europeos.
La radicación previa de Rey Pastor en la Argentina, primero como profesor
de la Universidad de Rosario y luego de la UBA, habÃa dado origen
a la Escuela Matemática Argentina a la que se integraron inmigrantes
ilustres como Beppo Levi -en la Universidad de Rosario- y jóvenes brillantes
como LuÃs Santaló, Manuel Balanzat y Mischa Cotlar en Buenos Aires.
Hacia 1957,
el gobierno militar del Gral P. E. Aramburu, que habÃa derrocado en
1955 al gobierno constitucional justicialista
del Gral. Juan Domingo, antes de iniciar el proceso electoral con el
que se elegirÃa un gobierno civil, con la proscripción del justicialismo,
las universidades, que estaban intervenidas, fueron normalizaron eligiendo
sus autoridades según la ley de la Reforma. Las autoridades universitarias
electas incluÃan a brillantes intelectuales, que iban a impulsar una
progresista e importante transformación.
Al gobierno
de Aramburu siguió el del Dr. Arturo Frondizi, que ganó las elecciones
de 1958. Los votos del proscripto Justicialismo decidieron el triunfo
de Frondizi. El nuevo gobierno civil apoyó el desarrollo de las universidades
nacionales, que continuaron el camino iniciado en el 57, aunque su gestión
se vio progresivamente limitada por la falta de apoyo propio y por el
constante cuestionar de los militares, mientras crecÃa clandestinamente
en tamaño y organización el movimiento justicialista.
Dentro de la
transformación universitaria iniciada en el 57 se destacaron importantes
proyectos de desarrollo de las Ciencias Exactas y la IngenierÃa. Resulta
emblemático el de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
de la UBA cuyo Decano era el Dr. Rolando GarcÃa y cuyo Vicedecano era
el Dr. Manuel Sadosky. La Facultad creció rápidamente: se ejecutó
un importante proyecto de formación de recursos humanos, se consiguió
equipamiento e infraestructura y se incrementó notablemente la planta
de docentes-investigadores (planta que se calificaba con el retorno
de los que partÃan a realizar estudios de posgrado en el exterior)
y se propició la dedicación exclusiva. En este contexto de ebullición
académica también iba a ingresar la primera computadora en la Academia
rioplatense, la legendaria Clementina.
El Dr. Sadosky
en 1958 inició los trabajos de implantación de la Computación en
la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, e impulsó la
adquisición una computadora. Se seleccionó a una Ferranti que
llegó al paÃs en 1960 y fue instalada en el flamante Pabellón I de
la Ciudad Universitaria en construcción. La Computadora recibió el
nombre de Clementina. Sus dimensiones sorprenden hoy: ocupaba toda una
sala, estrictamente acondicionada; pero su memoria principal tenÃa
sólo 1 K palabras de 48 bits. Como memoria secundaria tenÃa tambores
magnéticos y la entrada/salida se realizaba mediante cinta de papel
perforada, impresora, consola y un parlante con el que deslumbraba tocando
algunas oberturas. Contaba con un compilador de un lenguaje orientado
al cálculo, Autocode, con el que se iniciaron las primeras camadas
de programadores argentinos. En 1962 Sadosky fundó el Instituto de
Cálculo, que dotado de la nueva herramienta, se ubicó en la primera
lÃnea del acelerado desarrollo de la Facultad, mandando a varios de
sus jóvenes integrantes a realizar estudios al exterior y alcanzando
masa crÃtica y reconocimiento rápidamente. Clementina permitió iniciar
investigaciones de desarrollo de software de base, de desarrollo de
periféricos e interfaces, de matemática aplicada y permitió realizar
transferencias en distintas áreas.
En la Facultad
de IngenierÃa de la UBA también se constituyeron grupos de investigación
y desarrollo en Computación y el Ing. Humberto Ciancaglini fundó un
grupo de electrónica digital que llegó a diseñar y construir un prototipo
de computadora, que fue llamada CEFIBA (1962). En la Universidad Nacional
del Sur también se iniciaron trabajos en Computación digital
y el grupo del Ing. Jorge Santos llegó a construir una computadora
denominada CENUS (1962) a la que sólo le faltó (por falta de presupuesto
para construirla) la memoria suficiente para que pudiera funcionar.
El proceso
vertiginoso de avance de la estructura cientÃfica de los años de 1958
a 1966 fue acompañado por una gran politización estudiantil, mientras
que el poder polÃtico de la cúpula militar crecÃa y cuestionaba constantemente
las acciones del gobierno nacional, a través de lo que en la época
se conoció como “planteos militares�. Finalmente, en 1962, el Dr.
Arturo Frondizi fue conminado a renunciar y ante su negativa apresado
y mantenido prisionero en una isla. Se implementó una parodia de gobierno civil,
bajo control de
los militares y finalmente, luego de una cruenta confrontación
de dos bandos militares se llamó en 1963 a elecciones nacionales, de
cuyo proceso nuevamente se excluyó al movimiento justicialista.
En las elecciones
de 1963 resultó electo presidente el Dr. Arturo Illia. Durante la presidencia
de Illia, continuaron los planteos militares, también las presiones
del justicialismo y de otros movimientos populares antiimperialistas.
Particularmente los estudiantes lucharon por un mejor presupuesto universitario
y también tuvieron importante participación en la resistencia al envÃo
de tropas argentinas para participar en la invasión de Estados Unidos
a Santo Domingo en abril del 65. Finalmente los militares depusieron
a Ilia y asumió la presidencia el comandante del ejército, Juan Carlos
OnganÃa. Los estudiantes fueron el sector que más se opuso a la nueva
dictadura militar. En este contexto, sin el apoyo de otras fuerzas populares
y en la mira de la dictadura, los dÃas de aquella Universidad estaban
contados.
La Noche de los Bastones Largos
El 29 de julio
de 1966, OnganÃa firmó el decreto de intervención a las Universidades
Nacionales. Esa Noche de los Bastones largos, asà llamada por
los largos bastones que utilizó la policÃa, sin que las autoridades
universitarias fueran notificadas de la intervención, fuerzas de asalto
policiales irrumpieron a bastonazos en la vieja sede de la Facultad
de Ciencias Exactas de la UBA -hoy Manzana de las Luces- en la que deliberaban
autoridades, profesores y estudiantes. Nadie escapó a los bastonazos
y muchos fueron detenidos, incluso un profesor visitante estadounidense.
Consecuencias
Indignados
y convencidos de la imposibilidad de continuar el proyecto académico
numerosos profesores renunciaron de inmediato. AsÃ, se inicio el éxodo
de nuestros más destacados investigadores en Ciencias Exactas. El proyecto
habÃa sido truncado, un sablazo habÃa cortado el hilo de su historia.
Después de una prolongada clausura la Universidad reabrió sus puertas,
mientras renacÃan las protestas estudiantiles, su represión y las
detenciones. Era otra Universidad. La policÃa ocupaba puertas y pasillos.
Estaban prohibidas las reuniones y en la Facultad de Ciencias Exactas
de la UBA en algunas disciplinas, paradigmáticamente en Computación,
casi no quedaban profesores formados. Algún tiempo después, Clementina
también dejarÃa de funcionar, exhausta ante la falta de mantenimiento,
el centro en que naciera la computación argentina pasarÃa muchos años
sin ninguna computadora.
La Noche
de los Bastones Largos no fue el único suceso que truncara
o intentara truncar importantes proyectos cientÃfico tecnológicos
en muestro paÃs, también lo fueron: Como un anticipo de ella, pocos
años antes, en 1962, el instituto Malbrán, que bajo la dirección
Dr. Ignacio Pirosky se habÃa convertido en un centro de excelencia
en MicrobiologÃa, al que se habÃa integrado el Dr. Cesar Milstein
luego de terminar su pos doctorado en Inglaterra, fue intervenido y
dejado cesante su director; como consecuencia Milstein, carente de proyecto
local, regresó a Inglaterra donde iba a obtener luego el premio Nobel.
También lo fue la cesantÃa del Dr. Bernardo Houssay (fundador
de la Escuela Argentina de FisiologÃa también galardonado con el Premio
Nobel) antes del gobierno de Perón y luego su jubilación obligada
durante el mencionado gobierno, que previamente lo restituyera en sus
cargos y funciones. Más tarde durante el neoliberalismo de los 90 el
deterioro de la Comisión Nacional de EnergÃa Atómica que fue dividida
(separándose producción de investigación) y en la que se implementó
un plan de retiro voluntario que alentaba a retirarse a sus investigadores.
Otros desgraciados ejemplos, de este perÃodo, son la desaparición
del Programa Argentino Brasileño de Informática y de la Escuela Superior
Latinoamericana de Informática.
Al rememorar
el 40 aniversario de la triste “Noche de los Bastones Largos“,
hagamos votos porque en nuestra Argentina, como lo es en Brasil y los
paÃses de mayor desarrollo, el impulso de la Ciencia y la TecnologÃa al servicio del pueblo,
constituya una PolÃtica de Estado, que nos libre de volver a ver, cómo
importantes logros son sacrificados en aras de mezquinos intereses o
ineptitudes.


hola buen dia. somos estudiantes de la fac de economia de la universidad nacional del comahue y queriamos consultar a cerca de peliculas que traten sobre la noche de los bastones largos, con el fin de poder compartirlas en un cafe debate sobre el mismo. desde ya muchas gracias