Esta es una entrevista a la que fui gentilmente invitado por el periodista Guillermo Geremía en Telediario (el informativo local de Canal 13 de Río Cuarto) el día 31 de agosto de 2010. De la misma participó además la Concejal Viviana Yawny, impulsora del proyecto de ordenanza sobre uso de voto electrónico en la ciudad.
De más está decir, el tiempo fue muy breve para tratar semejante tema, es por eso que dejo a continuación algunos puntos que me quedaron en el tintero.
- Respecto del “voto cadena”: El voto electrónico no elimina el viejo truco de robarse un sobre, dárselo a alguien con una boleta del partido X y pagarle luego cuando devuelva un sobre vacío. Con el “voto electrónico” se hace tan simple como darle una cámara fotográfica digital y pagarle a la persona cuando traiga una foto de la pantalla mostrando el voto confirmado a favor del partido X (para cada sistema en particular, hay variantes aún más igeniosas).
- Sobre el supuesto “éxito” de la experiencia en Río Cuarto: Hay que aclarar que en las pasadas elecciones a Intendente en Río Cuarto no se utilizó “voto electrónico”. Apenas se utilizó un sistema electrónico para la realización del escrutinio provisorio (no definitivo) provisto por la empresa Magic Software Argentina (MSA). La concejal Yawny lo nombra como una experiencia exitosa, algo con lo cual no coincido. El operativo eleccionario tuvo un costo superior a los $500.000 (cuando en la elección anterior rondó los $60.000), se detectaron irregularidades con software instalado ilegalmente en algunos equipos y, como si fuera poco, el sistema completo se cayó por espacio de 10 minutos (estas irregularidades están respaldadas por fotografías, video y un documento elevado a la Junta Electoral con la firma de más de 5 fiscales informáticos). ¿Puede considerarse esto una experiencia exitosa? (sólo con el escrutinio provisorio realizado por medios electrónicos).
- Respecto de la auditabilidad de los sistemas: Es fácil decir “se debe auditar el sistema informático”, pero la realidad es que dicha tarea es extremadamente compleja (personas con capacidad de realizarla no abundan ni siquiera a nivel nacional) y costosa en tiempo. Aún auditados todos los componentes de un sistema (hardware, firmware, software, elementos de conectividad), queda por resolver el problema de verificar que cada máquina de votación se corresponda exactamente con el sistema auditado. Esta tarea es, en la práctica, imposible. Debemos tener presente que no existe, a la fecha, un sólo modelo de “urna electrónica” que no se haya encontrado vulnerable mediante un acceso físico en un tiempo muy breve (usualmente, un par de minutos).
- Sobre las “pruebas piloto”: Carece de toda lógica pensar que si, por ejemplo, la experiencia de voto electrónico en Marcos Juarez no presenta ningún inconveniente, esto significará algún tipo de aval al sistema o, peor aún, una demostración de que las objeciones planteadas no son reales. De igual manera, a nadie se le ocurriría pensar en que cruzar una avenida con los ojos vendados una vez invalidaría el riesgo que esto supone. Más aún, en el caso de las elecciones de Marcos Juarez es altamente probable que todo se desarrolle con aparente normalidad: Se trata de una localidad pequeña, el énfasis está puesto en demostrar que el sistema funciona y el candidato oficialista parece ser favorito. Por el contrario, los numerosos casos problemáticos bien documentados que existen a la fecha, ponen en evidencia que los problemas del voto electrónico son reales.
- Más sobre experiencias positivas y negativas: ¿Por qué vale más la experiencia positiva de Pinamar (no “Miramar”, como se dice en la entrevista) que la experiencia negativa de San Antonio Oeste? Más bien es todo lo contrario: la primera demuestra que las cosas pueden salir bien, en tanto que la segunda demuestra que las cosas pueden salir mal. Si puede salir mal, no es confiable.
- Un argumento “no técnico” en contra del voto electrónico: Un sistema electoral basado en los principios republicanos, debe ser auditable y controlable por la ciudadanía. El sistema de votación tradicional (aún con sus imperfecciones) lo es: El votante tiene forma de asegurarse de que deposita en la urna lo que se corresponde con su voluntad, y luego el procedimiento y el control de otros ciudadanos, le aseguran que se contabilizará correctamente. Aún fallando este control, tiene la posibilidad de recurrir a la justicia electoral para pedir el recuento de votos. Con el voto electrónico (aún si fuera técnicamente posible), desde el punto de partida estaría confiando en la palabra de los expertos que aseguran que el sistema “hace lo correcto”. La votación, como acto primigenio de la democracia, no puede basarse en la confianza en la palabra de una elite. Este, básicamente, fue el argumento que siguió la Corte Federal Constitucional de Alemania cuando declaró inconstitucional al voto electrónico.
- Suponiendo… y haciendo: Realmente asusta ver a legisladores que, basándose en suposiciones, sospechas y deseos, promueven la modificación de leyes (u ordenanzas, como en este caso) de vital importancia para la vida en democracia. La Concejal Yawny, basándose en sus especulaciones, presenta un proyecto de ordenanza donde puede leerse: “Impleméntese por la presente el Sistema de Voto Electrónico, el que regirá a partir de la Elecciones Municipales del año 2012” y no, como pretende ahora “analícese, debátase, véase la conveniencia…”


A comerlaaaaaaa!!!!!!!!.
Muy buen debate. Excelente las exposiciones.
Te tuviste que morder los labios (se veia las siglas ATM en tus ojos) cuando Geremia hablaba de la confiabilidad de los sistemas bancarios.