Hay que proteger el fuego

Como probablemente sepa, recientemente se ha aprobado una ley para permitir la aplicación del Copyright a trabajos individuales de fuego, tanto en términos de fuego real, como también de manufacturas como los fósforos y los encendedores.

Personalmente, me alegra ver que se haya hecho justicia. O sea, piense en esto. Usted se toma todo el trabajo de crear fuego y luego alguien se arrima a su fuego con un palito y lo enciende. Él puede irse, habiendo robado su fuego, pudiendo usarlo para cualquier cosa.

Supongamos que lo usa para encender el fundidor de una planta de procesamiento de metales. ¡Podría estar haciendo millones con su fuego, sin tener que pagarle a usted un centavo! La transferencia no autorizada de fuego es exactamente lo mismo que entrar en la casa del productor original del fuego, robar su reproductor de DVDs, su televisor y su colección de videos de “Friends”. Es exactamente lo mismo y debe ser castigado como tal.

Esto tiene algunas contras, por supuesto. Para comenzar, ya no podrá comprar fósforos: deberá licenciarlos. Y por supuesto, muchas licencias le impediran darle fuego a otra persona, sin haber primero extinguido cualquier cosa que haya encendido con la misma caja de fósforos. Pero, ¿no vale la pena esto para proteger los derechos de los productores originales de fuego?

Bueno, en realidad, de los empleadores de los productores originales de fuego. La mayor parte de los procesos de ignición son realizados a través de contrataciones, siendo la empresa que contrata a quien crea el fuego la que obtiene el Copyright. Pero aún así…

Ahora, el problema real es el cumplimiento de la ley. Dado todo el fuego que anda dando vueltas por ahí, va a ser casi imposible para los tenedores de Copyright de fuego llevar un registro de los miles de millones de dólares en fuego pirateado robado cada año. Muchas empresas están trabajando para desarrollar fuego que sólo funcionará con sus materiales de ignición privativos, pero todos sabemos que estos despiadados piratas del fuego encontrarán la forma de evitar cualquier protección. Un paliativo a esta situación, quizás sea la aplicación de un canon sobre los productos inflamables, para cubrir (aunque más no sea en parte) las pérdidas ocasionadas por la piratería.

La única respuesta, por supuesto, es la fuerza de la ley. Es por esto que animo al lector a escribir a sus representantes, exigiéndoles la aprobación de legislación estricta que haga ilegal la posesión de cualquier material iflamable no licenciado. La única forma de detener a estar hordas inmorales de piratas del fuego es mantener lejos de sus manos a las herramientas de su comercio brutal (papel, madera, briquetas de carbón). Sólo así podremos asegurarnos un futuro cálido e iluminado.

Basado en Fire, Work With Me, de Lore Sjöberg.

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8 comentario(s).

  1. Puts disculpa mi ignorancia pero como que no entendi!! chin, igual lo vuelvo a leer!!

  2. Quizás la categoría en que está publicado el artículo te diga algo. ;)

  3. No se hable mal. YO tengo la patente de los conceptos “fuego, combustión, reacción exotérmica y otros oxidantes” bajo la patente 123456 del registro nacional de Timbuktú. Así que todo aquel que compre, venda, prenda, mire o use fuego debe pagarme a MÍ.

  4. Uuuuu y ahora que hago con el magiclick que le regale a la patrona!!!! jjajajajajajaj

  5. Ni un palo ni una vela sin CANON!!!

    Imaginate que alguien enciende un palillo mondadientes… seria intolerable…

  6. Me voy a empezar a preocupar cuando alguien me pida fuego en la calle para prenderse un pucho…

  7. No pude leer la fuente (I do not speak english), pero me encantó -sobre todo el “su” remarcado del principio- lo entretenido y sarcástico de tu relato.

    Gracias.

  8. Gastón Scilingo

    Juaz!! que groso

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