Aunque no coincido con sus creencias, el caso de Ariel Álvarez Valdes ilustra, al mismo tiempo, como se puede ser creyente sin ser estúpido y el régimen censurador de la Iglesia Católica.
Ariel Álvarez Valdes no era un simple curita provinciano, sino que es un reconocido teólogo católico, formado en Israel y doctorado en España, que ha publicado numerosos artículos en revistas de varios países y en varios idiomas. Desde hace unos años cometió el “error” de escribir artículos de divulgación (a un nivel popular) analizando la Biblia católica. En virtud de esto, fue censurado por las autoridades eclesiásticas y finalmente ha dejado los hábitos.
Claramente, la Iglesia Católica sigue comportándose como en el siglo XVII, cuando exigió a Galileo Galilei que se retractase por contrariar -según entendían- los dichos de la Biblia. (En honor a la verdad, algo han evolucionado. A Álvarez Valdes no lo amenazaron con torturas ni lo condenaron a prisión de por vida.) Además, es notable que la autoridad Católica le esté exigiendo que mienta, en tanto su retractación no es sincera, sino que es impuesta (y no puede siquiera hacer referencia a tal imposición).
Vamos, que lo que dice este buen hombre, no es nada que mis hijos de 9 y 10 años no sepan ya a estas alturas: que el hombre no apareció a partir de un muñequito de barro, que nunca hubo un viejito que hizo un barco y juntó animales de todas las especies que existen, que los muertos no andan apareciéndose por ahi (por santos que sean), que no hay demonios que se metan adentro del cuerpo de las personas (aunque ciertos políticos hagan pensar que sí). En resumen: una persona puede creer en la existencia ser superior, si la deja más tranquila; hasta puede creer que ese ser superior se preocupa por ella y más aún, que la “escucha” cuando le habla; pero nada de eso es excusa para ser idiota. Y tal parece que los esfuerzos de la Iglesia Católica están enfocados en que sus seguidores sean idiotas (quizás por eso insiste en enseñarles sus cuentos de hadas, duendes y demonios desde temprana edad).

Interesante POST. Es difícil entender el comportamiento humano, no es fácil determinar si es sólo la educación la que conduce a ser creyente a las personas. La credulidad, es cómoda. Mientras que ser creyente no lo es tanto, aunque da seguridad a muchas personas pero, a la vez, es necesario sostenerla frente a las evidencias que contradicen la creencia. La realidad es variable, la percepción muta, sólo el estar atento y abierto nos permite encontrar algo de verdad entre tanto engaño.
Saludos,
gab