Es noticia en todos los medios que Microsoft y Novell han suscripto un acuerdo mediante el cual el primero se convierte en revendedor de SUSE Linux (lo digo de nuevo, porque una sola vez no alcanza: Microsoft vende una distribución de Linux) y además se compromete a no demandar a los usuarios de SUSE (y viceversa) por violaciones de patentes.
Este acuerdo entraña muchos riesgos, y no son pocas las voces de alerta que se han alzado desde diversos sectores. Para confirmar todos los temores, han comenzado las amenazas del CEO de Microsoft, Steve Ballmer.
¿Qué ha dicho este señor, famoso por sus exabruptos (como llamar “cáncer” a la licencia GPL y dar espectáculos deplorables de danza)? Nada más ni nada menos que, si los compradores están considerando realizar una descarga directa de una versión de Linux que no sea SUSE, “deberían pensarlo dos veces” (siempre refiriéndose a la “cobertura legal” que ahora ofrece su empresa a raíz del convenio).
El asunto está más que claro: Microsoft está amenazando a todos aquellos usuarios de Linux que no utilicen SUSE a ser demandados por violación de patente (y tienen en su poder más de 8000). La amenaza también alcanza a los productores de otras distribuciones, quienes para poder proteger a sus clientes, deberían firmar un convenio del mismo tenor con Microsoft (me pregunto qué pasaría con las distribuciones independientes, que no son productos de una empresa).
El primer mensaje que se difunde entre la comunidad del software libre es: “No usar más SUSE“. Bruce Perens, líder del movimiento Opensource cuestiona la legalidad de ese convenio respecto de las restricciones de la licencia GPL sobre las patentes de software.
El equipo de desarrollo del proyecto Samba ha publicado un comunicado donde alerta sobre los peligros y la ilegalidad del convenio y hace un llamamiento a Novell a recapacitar. A continuación, la traducción del mismo, tomada de Barrapunto.
El equipo de desarrollo de Samba pide a Novell que Recapacite
El equipo de desarrollo de Samba desaprueba totalmente las acciones llevadas a cabo por Novell el 2 de noviembre.
Una de las diferencias fundamentales entre el mundo del software privativo y el mundo del software libre es que el mundo del software privativo divide a los usuarios forzándolos a aceptar acuerdos de licencia coercitivos que restringen su derecho a compartir con otros, mientras que el mundo del software libre anima a los usuarios a unirse y compartir las bondades del software.
El acuerdo de patentes sellado entre Novell y Microsoft es un acuerdo que divide. Trata a los usuarios y creadores de software libre de forma diferente según su estatus “comercial” frente a “no-comercial” y los trata de distinta manera dependiendo de si han conseguido sus programas libres directamente de Novell o de alguna otra fuente.
Además, la licencia GPL deja claro que todos los distribuidores de software licenciado bajo la GPL deben permanecer unidos en la lucha contra las patentes de software. Sólo permaneciendo unidos tenemos alguna posibilidad de defendernos contra el peligro que éstas representan.
Con este acuerdo Novell está intentando destruir esa defensa unida, entregando los intereses de la comunidad del Software Libre a largo plazo a cambio de una ventaja a corto plazo de Novell sobre su competencia.
El hecho de que Novell haya llegado a este acuerdo demuestra una profunda falta de consideración hacia la relación que tienen con la comunidad del Software Libre.
Nosotros somos, en esencia, sus proveedores y Novell debería saber que no tienen derecho ha llegar a acuerdos que sólo sirven a sus intereses en nombre de otros, y que funcionan en contra de los ideales y las metas de la comunidad del Software Libre.
Usar las patentes como armas contra la competitividad es inaceptable en el mundo del software libre. Novell, como participante en numerosos debates, discusiones y conferencias sobre este tema sabía que esto es así.
Convocamos a Novell a que trabaje con el Software Freedom Law Center para deshacer el acuerdo de patentes y a que reconozca sus obligaciones como beneficiario de la comunidad del software libre.

¿Y ahora quién se creen que son? ¿Dios? ¿Los dueños de Linux? Yo me pasé a Linux (no SUSE, casualmente) justamente para que los energúmenos de Microsoft no me digan qué puedo y qué no puedo hacer con mi computadora.